“No pongas los huevos en la misma canasta”

Conocido proverbio

Diversificar.

Todos hemos escuchado ese concepto.
Consiste básicamente en reducir el riesgo que asumimos en nuestras inversiones mediante la composición de una cartera variada de activos o empresas, en lugar de depender de un solo sector o producto. Idealmente estos negocios, activos, inversiones no se encuentran afectados por los mismos factores y ciclos económicos. Así cuando algunos estén brindando resultados deficientes, otros van a estar dando resultados positivos.

Cartera de Inversiones e impuestos.

Así en mi cartera de inversiones puedo tener un par de bienes raíces, acciones de una sociedad, una cantidad de dinero manejada por un fondo de inversiones y un par de negocios. Todos estos activos me entregan cantidades de dinero. Pero existen sustanciales diferencias tributarias entre recibir las ganancias a través de una sociedad o como persona natural.
La desventaja de tributar como persona natural es que se tributa de la siguiente forma
1.       Ingresos.
2.       Impuestos.
3.       Gastos.  
En cambio, como persona jurídica, tributamos de la siguiente forma
1.       Ingresos.
2.       Gastos.
3.       Impuestos.
Entonces, lo más importante, para efectos de invertir, es que lo que ganamos como persona jurídica, nos permite gastar todo lo que podamos (reinversión) y tributar sobre lo que ha quedado entonces, permitiendo el crecimiento de los activos a través de los cuales puedo generar más ingresos, pagando una menor cantidad al estado.

Reinversión

La idea en los negocios sería la constante reinversión. Permite aminorar la cantidad de impuestos que cobra el estado, pagando sólo una vez realizado el gasto. Es una ventaja esencial del sistema y no todos toman el peso de ella. Una vez que tus ganancias son suficientes, puedes empezar a hacer retiros y se deben pagar los impuestos, dependiendo del tramo de primera categoría en que estés se te impondrá una respectiva cantidad de impuestos que debes pagar. 
Otra ventaja de tener gran parte de tus inversiones como sociedad, es que reduce tu riesgo respecto de sentencia en un juicio. De esta forma, ante cualquier eventualidad en nuestro patrimonio personal (chocamos, no podemos seguir pagando el crédito hipotecario o de consumo, etc.) no puede ser confundido con mi aporte en una persona jurídica -al estar separado de mi patriminio personal- no puede ser objeto de una demanda en contra mío. Es una protección contra este riesgo. Vivimos en una sociedad litigiosa. Eventualmente las mismas sociedades se pueden constituir como garantes de mis obligaciones de ser necesario, pero no corro riesgos en juicios por otras causas sobrevinientes.
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